Mujer con rinitis

Os presento el caso de una mujer de cincuenta y nueve años que acude a mi consulta porque padece de rinitis con los siguientes síntomas: estornudos, moquillo, nariz tapada, ojos rojos, congestión y lagrimeo.

En primer lugar, me gustaría aclarar que no se debe de generalizar con los casos y los síntomas, ya que cada persona puede vivir los conflictos emocionales de una determinada manera. Si caemos en la trampa de hacer relaciones causa-efecto perderemos mucha información importante en el proceso, por lo que hay que analizar cada caso en particular para ver cómo el inconsciente de la persona, a través de los símbolos, intenta comunicarse con nuestra parte más consciente. Hecha esta aclaración, procedo con el estudio del caso.

 

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Cronología del síntoma

Cuando le pregunto desde cuándo tiene rinitis y todos los síntomas asociados, me responde que desde siempre, pero indagando un poco más, recuerda que los tiene desde los cinco o seis años.

Actualmente, la sintomatología le impide hacer una vida normal. Tiene la nariz y ojos rojos, lagrimea, estornuda constantemente cuando sale a la calle y no puede dar paseos por el campo desde hace tiempo ya que los síntomas se amplifican en ese entorno.

Cuando le pregunto si los síntomas que tiene han sido siempre iguales o si han mejorado o empeorado en algún momento de su vida, me dice que no han sido siempre iguales, que desde la infancia hasta los 39 años fue bastante peor, y que después de esa edad mejoraron un poco hasta su edad actual, aunque sigue teniendo crisis periódicamente, sobre todo en primavera y con el calor, motivo por el cual decide acudir a mi consulta.

Este cambio en los síntomas que presenta es muy importante, ya que a esa edad de 39 años ha tenido que haber algún cambio significativo en su vida, por lo que procedo a montar su escenario de vida en ese momento concreto, para ver si detectamos ese cambio y el estrés que se pueda relacionar con los síntomas. 

El ambiente emocional

Me cuenta que a los treinta y nueve años vive con su marido y sus cuatro hijas.

Es precisamente en ese momento de su vida cuando decide separarse de su marido. 

Cuando le pregunto por el ambiente emocional que vive en ese momento de su vida, me dice que es horrible, que la convivencia que tiene con su marido es muy mala, ya que la maltrata, aunque no físicamente, sí le grita y le desvaloriza constantemente. Le hace sentir que no hace nada bien.

Ha estado viviendo así durante prácticamente todo el matrimonio, y es en ese momento cuando se dice a sí misma que ya no puede vivir más esta situación, por lo que decide separarse. 

Al preguntarle si después de separarse se ha vuelto a casar, me responde: “¡Ni de coña! ¡No me caso nunca más! ¡Ya estoy curada para toda la vida!” Esta afirmación la hace desde un estado reactivo, con mucha seguridad y convicción.  

También le pregunto si ha tenido alguna pareja después de su matrimonio y me contesta que después de separarse tuvo una pareja que duró nueve meses, y otra pareja un año después, que le duró solo tres meses. Desde entonces no ha tenido ninguna otra relación de pareja. Me repite en varias ocasiones: “No necesito ninguna pareja”, como si de alguna forma tuviera que justificarlo.

Estar 18 años sin ninguna pareja es un exceso, ya que está muy por debajo de la media de tiempo que generalmente tardan las personas en volver a estar en pareja, y tiene que haber algún motivo significativo para ello, que indagaremos y descubriremos a continuación.

Rinitis y su simbolismo inconsciente

La rinitis es una inflamación del revestimiento mucoso de la nariz caracterizada clínicamente por uno o más síntomas. Desde un punto de vista médico estaría causado por infección de virus o bacterias, por otros medicamentos, por enfermedades, por el frío o humedad en el ambiente.

Pero tenemos que tener en cuenta que las enfermedades son multifactoriales, y sin perder de vista el punto de vista médico, tenemos que tener en cuenta otros factores como por ejemplo los emocionales, que por lo general no se tienen en cuenta en la práctica médica convencional.

Que pueda haber otros factores que afecten a la etiología del síntoma no es algo nuevo, ya que autores como Carl Gustav Jung, Tomas Holmes o Richard Rae, ya hablaban de enfermedades asociadas al simbolismo y a sucesos vividos por la persona que pueden afectar a la salud. 

Si quieres saber más sobre esto, te invito a leer o escuchar mi artículo Acontecimiento Vital Estresante. 

El simbolismo de los síntomas

Los seres humanos somos seres racionales, pero no debemos olvidar que también somos animales biológicos. Comprender la biología y las conductas animales nos pueden dar muchas pistas para comprendernos mejor a nosotros mismos y nuestros comportamientos.  

En la naturaleza, los animales encuentran “a sus parejas” a través del olfato, lo hacen desde los osos en la montaña, hasta los perros en la ciudad. Por lo que el olfato es un sentido muy característico y que está relacionado con la “búsqueda de pareja”. Un ejemplo sobre esto lo puedes encontrar en los perfumes y todo su marketing asociado a la seducción y la conquista.

Si lo que estás leyendo te está interesando, puedes obtener más información sobre estos síntomas escuchando o leyendo este otro artículo: Rinitis en varón de 39 años que está publicado en mi página web y que también se relaciona con este mismo simbolismo.

¿Por qué aparecen los síntomas de rinitis en épocas de calor?

Llega la primavera y la sangre altera, los días empiezan a ser más largos, hace más calor y es cuando aparece la polinización en el ambiente. La polinización es el “esperma” de las plantas.

Es como si en el inconsciente colectivo, con la aparición de la polinización, hubiera una señal de que es el momento de aparearse, y para esta mujer en concreto se despertara una señal de peligro de la que no es consciente. Parece que su inconsciente no comprende aún que ese “esperma” de las plantas no le puede hacer ningún mal, y que su biología no discrimina entre “espermas de diferente naturaleza” y ese polen lo catalogara como un agresor para el organismo. Por eso reacciona y se tiene que defender de él, a través de los diversos síntomas que presenta. Su inconsciente al parecer hace una asociación de que el “esperma” es igual a peligro, pero ¿por qué?

Tiene que haber algún miedo o bloqueo hacia ese simbolismo, por eso reacciona de esa forma. En el ambiente hay un peligro. El “esperma” de las plantas son los granos de polen, necesarios para que tenga lugar la “reproducción sexual”. El inconsciente biológico capta que en el ambiente hay un exceso de polen y esto hace que la persona reaccione a este ambiente, defendiéndose con los síntomas físicos somatizando así la causa a través del cuerpo.

Programación inconsciente en la infancia

Para comprender mejor este bloqueo que la persona tiene con las parejas, las relaciones sentimentales, el matrimonio o temas sexuales, procedo a indagar en el ambiente emocional a sus 6 años, que es cuando aparecen los síntomas por primera vez en su vida.

Cuando tiene 6 años, vive en una casa familiar con sus padres, un hermano menor, los abuelos y una bisabuela. Me comenta que el ambiente familiar en ocasiones es hostil, hay muchas discusiones. Además, como su madre y su padre trabajan muchas horas, ella siente que le falta cariño de éstos, le falta ese calor, ternura y presencia característica de los progenitores.

A esa edad, recuerda varias escenas en las que su madre le regaña por haber llegado tarde o no hacer alguna tarea. Pero siempre, el denominador común, es el miedo que su madre le transmite a la niña sobre su padre. “¡Como se entere tu padre te vas a enterar!, ¡Si no te portas bien se lo diré a tu padre!, ¡Corre, que viene papá!”, etc. De alguna forma, la madre estaba condicionando a la niña (consciente o inconscientemente) para que tuviera miedo de su padre.

En la infancia, hasta la edad de 7 años aproximadamente, las ondas cerebrales del niño o de la niña, funcionan como si estuviera en un estado de hipnosis profundo (ondas teta), por lo que todo lo que se aprende a esa edad en la infancia se queda de alguna forma grabado en nuestro disco duro (inconsciente).

Cuando le pido que recuerde momentos agradables de ella y su padre en su infancia, se queda bloqueada y no recuerda ningún momento. Esta podría ser una evidencia de que ella sigue hipnotizada en la actualidad por ese condicionamiento de su madre en la infancia. A lo largo de la sesión solo recuerda un momento agradable con su padre, cuando un domingo toman juntos el desayuno.

Al recordar este desayuno con su padre, se queda pensativa y sorprendida de todos esos recuerdos que tiene bloqueados con su padre. Y le vienen a la mente varios ejemplos de cómo sus tías le contaban escenas de su infancia con su padre, pero ella no las recordaba (y sigue sin recordarlas), por mucho que sus tías insistieran contando historias familiares y eventos señalados agradables.

Miedo al hombre

A lo largo de la sesión aparecen frases muy significativas con relación a los hombres: “Los hombres son malos. Los hombres solo quieren aprovecharse. Los hombres son violentos. Los hombres son autoritarios”. 

Pero claro, tenemos que tener en cuenta que son sólo creencias instaladas en el disco duro de la niña, porque ni todos los hombres son malos, ni todas las mujeres son buenas. Son sólo creencias que se han instalado en un momento crucial de su vida, su infancia, en base a unas experiencias determinadas, y que han programado su mente en ese momento para funcionar así en el futuro.

Lo curioso de este caso, es que cuando ella se separa a los treinta y nueve años, remiten significativamente los síntomas, ya que cambia el ambiente emocional de estrés en el que estaba viviendo con su marido, por otro ambiente diferente en el que se va a vivir con sus hijas a una casa familiar sin su marido. Los síntomas disminuyen al cambiar el ambiente emocional de estrés inicial, por otro ambiente en el que “el agresor” ya no está, pero de alguna forma, dentro de ella, sigue habiendo un estrés debido a un miedo a los hombres.

Evitación como forma de afrontar el estrés

La forma en la que ella ha podido soportar ese estrés, es evitando tener pareja o cualquier relación sentimental, pero claro, esa no es la solución. La solución pasa por trascender esta información, comprender de dónde viene este miedo al hombre, (de su padre, ya que éste fue el primer hombre de su vida), analizar dónde se ha programado en su infancia e intentar cambiar su percepción de todo esto, para ver a su padre con otros ojos que no sean los de su madre. Hasta que no lo haga, ella seguirá viviendo en una hipnosis. Si lo consigue, podrá hacer dentro de ella misma un cambio profundo, equilibrar la energía masculina y femenina, y hacer las paces con su padre en concreto y con los hombres en general.

Como a lo largo de la consulta, el miedo ha sido el protagonista, le recomiendo escuchar mi inducción: “Recupera la valentía y vence el miedo”. Así podrá conectarse con su valor interior y superar ese miedo introyectado en su infancia que tiene que ver con su padre y con los hombres. Escuchar algunas hipnosis o inducciones que están preparadas para tal fin, pueden servir para cambiar información que está instalada en el inconsciente y afrontar situaciones con una nueva información.

Sesión de seguimiento pasado un mes

Tras realizar el acompañamiento, nos vemos de nuevo al cabo de un mes para hacer un seguimiento, y me cuenta que desde la primera sesión, no ha vuelto a tener ninguna crisis ni sus síntomas asociados como estornudos, ojos rojos, picores, etc. Está sorprendida y contenta.

Me comenta que algo en su interior ha cambiado, aunque no sabe decirme exactamente qué es, sólo una sensación interna positiva. Hasta el punto en que ha salido al campo en varias ocasiones en horas de calor, cosa que no podía hacer desde hace años atrás ya que los síntomas no le permitían disfrutar de dichos paseos.

También me comenta que sigue sin acordarse de momentos agradables con su padre, aunque ha intentado recordarlos en estas semanas. Pero aun así, siente que ya no percibe como antes a su padre y hay algo que ha cambiado en su percepción cuando piensa en él.

Cuando cambia nuestra percepción sobre algo, todo cambia.

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Javier Badía – Acompañante en Bioneuroemoción® – Máster en PNL – Hipnosis – Coaching

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