Estudio de casos: Alopecia y su relación con la falta de contacto

Alopecia y su relación con la falta de contacto

Os presento el caso de una mujer de 57 años con alopecia que comienza con pérdida de cabello a los 55 años en el cuero cabelludo.

En primer lugar me gustaría aclarar que no se puede generalizar con los casos y los síntomas, ya que cada persona puede vivir los conflictos emocionales de una forma determinada. Además no podemos caer en la trampa de hacer relaciones causa-efecto, ya que podríamos perdernos mucha información en el proceso. Por lo que hay que analizar cada caso en particular para ver cómo el inconsciente de la persona a través de los símbolos intenta comunicarse con nuestra parte más consciente. Dicha esta aclaración, procedemos con el estudio de este caso sobre alopecia. 

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Como anteriormente a los 55 años no presenta ningún síntoma relacionado con la caída del cabello, montamos su escenario de vida a esa edad para analizar si está viviendo algún tipo de estrés y que se pueda relacionar con su motivo de consulta sobre alopecia. 

A sus 55 años vive sola desde hace 8 años, está buscando empleo desde hace un año, su madre vive sola y en los últimos seis meses ha tenido algún accidente en casa y ella ha tenido que ir a cuidarla y prestarle más atención que de costumbre. La última pareja que tuvo fue entre sus 44 y los 54 años aunque no llegaron a vivir juntos en esa relación.

¿Tienes una pareja durante diez años y no vivís juntos en todo ese tiempo? Esto es un exceso y lo tendremos en cuenta para más adelante.

Me comenta que el momento de más estrés que vivió a sus 55 años es cuando por fin se puede ir  de vacaciones sola. Ha estado cuidando de su madre durante varios meses y por fin se merece unas vacaciones.

En la escena que me describe está en la piscina del hotel en una tumbona, escucha a las personas que se están bañando, pero ella está sola, tiene poca energía, falta de ganas, no tiene ningún plan ilusionante, solo se acuerda que hoy mismo es el aniversario de la anterior pareja, y ya no está, dice: “Hoy hace un año que ya no estamos juntos”. No se puede creer que la relación se haya terminado. Siente un dolor emocional muy grande en el pecho y llora.

Este dolor emocional no es la primera vez que lo siente, le recuerda cuando tenía 40 años y su papá falleció de un cáncer repentino. Su papá, pese a tener un carácter crítico y exigente, le ayudaba mucho, también económicamente porque no tenía buena estabilidad laboral. Le costó aceptar que se hubiera marchado de esta forma tan repentina.

Aquí podemos observar que revivir la ausencia de su pareja en una fecha tan señalada como el aniversario, le activa un dolor emocional por la pérdida de otro hombre, su padre. “Los hombres importantes de mi vida desaparecen”. El inconsciente no juzga, y hace una asociación entre su padre y su pareja, hombres que le proporcionaban valores como la seguridad y protección.

El sentido biológico del pelo es el de proteger la piel, asociada al contacto, la separación y también la protección. El sentido biológico de la alopecia, es perder el pelo y dejar la piel al descubierto, favoreciendo el simbolismo de mayor contacto ante una sensación de falta de él. Cronológicamente se puede ver la relación que hay entre la pérdida de cabello y el suceso vital estresante que vive de falta de contacto, separación y falta de protección.

Cuando tiene 8 años, recuerda las discusiones de sus padres. Papá es autoritario y mamá es rebelde. Mamá se queja del comportamiento de su marido, dice que es mandón, tirano, duro, exigente y fracasado. A esa edad la niña entra en un conflicto interno con respecto a su papá, una dicotomía entre pensamientos positivos y negativos hacia su padre por el condicionamiento de mamá.

A esta edad de 8 años, la figura del padre en muy importante en el proceso de individuación de la niña. Por un lado lo necesita para descubrir el mundo e integrar la energía del padre, pero por otro lado está condicionada negativamente por todo lo que le dice su madre de su papá.

Este condicionamiento hace que por un lado sea independiente y por otro lo necesite. Aquí en la infancia ya se está gestando un conflicto dicotómico con los hombres.

Volvamos a su relación de pareja y el exceso mencionado anteriormente. En esa relación de pareja entre los 44 y los 54 años, no llegan a vivir juntos, ella dice que es muy independiente y que así están bien. Hay cierta dicotomía ya que por un lado el pensar en vivir con él le produce estrés, pero tampoco quiere estar sola. Aquí reviven los miedos de su mamá y se activan los ecos de su infancia. Se expresa la misma dicotomía que cuando era pequeña.

En la actualidad tiene 57 años y me dice que piensa mucho en su expareja. Se pregunta si realmente está felizmente soltera.

Con la consulta se ha podido dar cuenta de la necesidad que tiene de los hombres, tanto de su padre, como de su pareja, que finalmente para el inconsciente es lo mismo, ya que cubren las mismas necesidades biológicas y valores como el contacto, la protección o la seguridad. Ahora podrá cambiar su percepción y su estado emocional para poder gestionarlo de una forma diferente. Ha podido comprender que su percepción ha estado influenciada en su infancia por las experiencias de su madre, y esto de alguna forma la ha condicionado en sus relaciones con los hombres.

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Javier Badía – Acompañante en Bioneuroemoción® – Máster en PNL – Hipnosis – Coaching

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